La trata de personas no es ni debe ser en ningún momento un tema
político. Es un grave problema social y lamentablemente una realidad
que forma parte de la vida cotidiana de nuestra sociedad. Lo más grave
es que es un crimen que lastima lo más valioso de cualquier sociedad, lo
más valioso de nuestro país: las personas.
Dicen los que saben que lo bueno es enemigo de lo mejor. Ha sido muy
bueno que en la pasada 61 Legislatura y como resultado de un trabajo en
equipo de todos los partidos representados en el Congreso, haya sido
creada y aprobada la Ley General Contra la Trata de Personas.
Y, sin duda alguna, ese gran paso podrá ser secundado por uno mejor y
de mayor alcance si ese ordenamiento alcanzado por unanimidad es ahora
sometido a revisión a partir de que, como toda pieza legislativa y toda
obra humana, debe tener defectos e insuficiencias que es necesario
adecuar para elevarlo a algo mejor.
Es este el caso, por ejemplo, de tres asuntos sobre los que no
pudimos llegar a acuerdos en la 61 Legislatura, y son vitales para una
Ley capaz de generar protección a las víctimas.
Me refiero en primer término al tiempo perentorio que hay que esperar
dando toda la protección, asistencia y apoyos a las víctimas antes de
ser presentadas a realizar cualquier diligencia judicial. En segundo
lugar es muy importante garantizar un tratamiento adecuado al problema
de la desincentivación de la demanda del servicio, y al problema de la
publicidad (sobre todo en algunos medios impresos) sin ningún recato ni
principio de respeto, que es generado con el evidente propósito de
enganchar personas para hacerlas objeto de trata para fines de
explotación sexual y laboral. Esto lo puede constatar usted amable
lector de MILENIO, con sólo abrir la sección de anuncios clasificados,
empleos, en bastantes medios de circulación masiva.
Y en tercer lugar es importante incorporar al texto de la legislación
contra la trata, los problemas que hayan detectado las autoridades
locales responsables de operar la Ley, tanto del área de la procuración y
administración de justicia, como del área de derechos humanos en lo que
hace a la protección y asistencia a las víctimas y la restitución en
sus derechos.
Es necesario revisar y dialogar también, en qué se ha avanzado, qué
se ha atorado y cuáles han sido los obstáculos para avanzar, en las
disposiciones contenidas en
el ordenamiento. Por ejemplo, la inexplicable realización de un
diagnóstico nacional sin el cual no hay modo de conocer el problema en
sus características y dimensiones, y por ende, no se podrá atacar de
manera efectiva en sus manifestaciones, y será muy difícil tomar
acciones preventivas como lo ha anunciado recientemente el Ejecutivo
Federal.
Por eso yo propongo con toda claridad y firmeza desde estas líneas y
desde este medio tan importante, MILENIO, que la Ley general se sometida
a revisión para ser mejorada, reforzada y, principalmente, para que sea
un instrumento a favor de lo mejor de México: los seres humanos.
EL ÁRBOL DE LA TRATA
Mario Luis Fuentes Alcalá es un político y economista mexicano que ha
ocupado diversos cargos en la administración pública en México. Es un
hombre con una reputación de profesionalismo y eficiencia intachables.
Actualmente dirige el Centro de Estudios e Investigación en
Desarrollo y Asistencia Social (CEIDAS), un organismo de la sociedad
civil dedicado a la investigación en los temas de desarrollo social y la
promoción del cumplimiento de los derechos humanos y sociales en
México.
Desde esa importante institución se ha sumado a la lucha contra la
Trata de Personas y diagnosticó en colaboración con la CNDH, las raíces
de este delito para exponer la vulnerabilidad al crimen, a través de una
herramienta explicativa llamada “Árbol de la Trata”.
Esta diagnosis muestra claramente los problemas de raíz que generan
la trata como son: desintegración familiar, violencia, impunidad,
pobreza, acoso, bullying, corrupción, adicciones, inseguridad, desempleo
y bajo nivel educativo, entre otras.
Estas raíces arrojan un fruto de maldición social que se expresa en
más delitos como: delincuencia organizada, secuestro, narcotráfico,
feminicidios, cobro por derecho de piso, enganchadores, extorsión,
prostitución, piratería, entre otros crímenes.
Quiere decir que donde sea permitida, tolerada o fomentada la Trata
de Personas, invariablemente se sufrirá el crecimiento de otros delitos
muy graves.
En el caso del fruto de la extorsión, por ejemplo, algunas
sobrevivientes nos han relatado como los giros negros entrenan a las
víctimas para detectar a funcionarios de gobiernos o personajes de la
política para decirles que ellos tienen derecho a salón privado o VIP
donde les toman fotos o video que luego utilizan para extorsionarlos y
amarrarles las manos en el combate al delito.
Con relación al
narcomenudeo, la mayoría de las
sobrevivientes narran que tuvieron que drogarse, que fueron obligadas.
Otras forzadas a transportar droga. Una de ellas en Cañón de Lobos,
Morelos, tuvo que transportar droga vaginalmente en toallas femeninas
especiales.
El fruto de los enganchadores significa que la mayoría de las
víctimas que nos son rescatadas pasan de ser víctimas a victimarias.
Tenemos el ejemplo de Claudia, quien fue enganchada a los 12 años. A los
16, el tratante que la esclavizó también secuestró a su bebe en
Tlaxcala y por eso no podía negarse a someter a una chica de 14 años a
quien ella estaba obligada a enseñar, y aceptó “entrenar” a jovencitas
enseñándoles a prostituirse.
El fruto del secuestro. Donde crece la Trata crece el secuestro de
jovencitas y niñas, por ejemplo las zonas como Tepetixpla, en el estado
de México, donde los choferes de trailers han secuestrado a jovencitas
para venderlas en municipios vecinos como Santiago Acoxac, Puebla, bajo
la mirada indiferente de policías locales.
El Árbol de la Trata nos ayuda a entender por qué ciudades como
Monterrey fueron seguras hasta que se permitió la presencia de la trata
de personas, y se consintió la apertura de más giros negros donde han
crecido de la mano otros delitos también muy graves.
TRABAJEMOS UNIDOS
Por ello es imperativo someter a revisión la Ley General Contra la
Trata de Personas. Propongo iniciar un debate sobre esta legislación
promulgada en 2012. Este diálogo seguramente enriquecerá el ordenamiento
que, insisto, es perfectible, mejorable, escalable.
Acudamos a un debate revisor del texto vigente de la Ley con un
espíritu participativo y constructor, donde quepa la participación de
todas las voces y todos los sectores.
En este ejercicio será imperativa y muy importante la participación
de la CNDH, institución que ha hecho un gran trabajo por estudiar,
documentar y combatir por los derechos humanos de las personas que han
sido víctimas de este atroz crimen.
José Narro Robles, rector de la UNAM, ha sido un gran aliado en este
combate, quien ha influido para motivar una mayor participación del
gobierno federal en la lucha por prevenir, sancionar y erradicar este
delito.
Quienes han sido forzados a sufrir como esclavas o esclavos nos
pidieron en alguna ocasión en la Cámara de Diputados que por favor no
politizáramos esta lucha con diferencias de partidos o ideologías. Es
por ello que decidí bajar la iniciativa presentada el 20 de Abril de
2012 (hace casi un año), para subir una iniciativa presentada por 104
legisladores de todos los partidos, que quizá sin precedentes, fue
votada unánimemente para prevenir, sancionar y erradicar la Trata de
Personas. Mi reconocimiento permanente a la 61 Legislatura.
Somos muchos y cada día somos más los que estamos trabajando contra la trata de personas.
Hoy hay organizaciones de la sociedad civil como las que participan
en la Comisión Unidos vs la Trata AC, que realizan un excelente trabajo y
muchas otras organizaciones que día con día proponen y participan en el
avance por lograr que México sea un país de personas en libertad.
Hay también Universidades como la Iberoamericana, en la que José
Morales Orozco se comprometió públicamente a luchar contra este crimen
ofreciendo diplomados sobre combate a este delito, en alianza con la
Organización Infancia Común.
Es tiempo de volver a crecer y mejorar lo que ya se logró.
La lucha es de todos. Lo invito a sumarse amable lector, a ser
partícipe de esta mayoría estruendosa de mexicanos que insistimos en
hacer y permitir lo bueno, porque a partir de ahí surge lo mejor.
(
Así afecta el Árbol de la Trata de personas: http://www.milenio.com/media/8af/31ac33ba76fc0eda384fb5e1a4dd48af.jpg)